Nuestra Historia
Más de cuarenta años en el mismo sitio, con el mismo compromiso: hacer bien el trabajo y tratar bien a las personas.
Una peluquería con raíces
Todo empezó en 1982, cuando mi padre abrió esta peluquería en Águilas con las manos llenas de oficio y las ganas de servir bien a su gente. Desde el principio, el local fue algo más que un sitio donde cortarse el pelo: fue un punto de encuentro, de conversación, de confianza.
Yo crecí entre estas paredes. De niño ya andaba por aquí, viendo cómo mi padre trabajaba con calma y precisión, hablando con cada cliente como si fuera un amigo. Con el tiempo aprendí que eso era tan importante como el propio corte.
Desde 2011 soy yo quien lleva el negocio, pero con los mismos valores que él me enseñó. Los clientes que venían con mi padre siguen viniendo hoy, y junto a ellos llegan sus hijos y sus nietos. Eso es lo que más nos enorgullece.
Somos una peluquería de barrio, de pueblo, de toda la vida. Y así queremos seguir.
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1982
Apertura de la peluquería
Mi padre abre el local en Águilas, con oficio aprendido de la tradición barbera.
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Años 90
Un local de referencia en el barrio
La peluquería se convierte en parte del paisaje cotidiano de Águilas. Clientes de todas las edades y de todos los rincones del pueblo.
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2011
El relevo generacional
Me hago cargo del negocio familiar, con el mismo espíritu y el mismo respeto por el oficio.
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Hoy
Más de 40 años de historia
Seguimos aquí, en el mismo sitio, con el mismo trato. Nuevas generaciones de clientes, la misma dedicación de siempre.
La peluquería en sus primeros años, con mi padre al frente.
El local tal y como está hoy, después de más de cuarenta años.
Por qué volver aquí
Trato personal
Cada cliente es conocido por su nombre. No hay prisa, ni números. Solo atención de verdad.
Oficio tradicional
Cuarenta años de experiencia familiar. Técnicas clásicas y modernas que nunca pasan de moda.
Raíces en Águilas
Somos de aquí, para los de aquí. Y también para los que vienen de fuera y quieren sentirse como en casa.